Reseña y enseñanza de Evangelion

A fines de 2014 ocurrió un hecho que cambió el curso de la humanidad para siempre. Llegó a su fin el manga de Evangelion con un final ENTENDIBLE.

A partir de ese acontecimiento, la mayoría de los otakus de todo el mundo comenzaron a morir en paz luego de una larga agonía que duró 14 años. Y no es para menos, ese tiempo se tomaron para publicarlo, a razón de un tomo por año (en promedio).

Evangelion Covers

Muchas cosas pasan en 14 años. Sólo por nombrar, en Argentina tuvimos como diez presidentes, un cuasi golpe de estado y dos defaults. En Japón hubo un tsunami que casi hace realidad muchas historias de bichos radioactivos y el dibujante se tomó un año sabático.

En los 14 tomos pudimos ver lo que sucedía con un planeta que sufrió un impacto de un meteorito en la Antártida (movimiento de su eje, cambios climáticos, etc). Cómo afrontan la vida tres niños de 15 años que tienen la obligación de salvar al mundo subiéndose a unos robots para matar a “ángeles” y que no pueden perder una sola batalla. Los pilotos tienen en común dos cosas: la edad y que ninguno esta bien de la cabeza. Problemas tan marcados que cualquier psicólogo que los atienda se llenaría de plata.

Con este breve contexto, en una narrativa que no alberga esperanza en ningún momento, el personaje principal mas aborrecido y desganado de la vida nos da una lección. Con spoiler, claro está.

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Historia de dos X (Final)

A pesar de no tener que preparar el desayuno se levantó temprano, salió a la cocina y la encontró preparando el café.

— Te estaba por ir a despertar.

La miró con cara de sueño y pasó al baño sin responderle. Salió después de unos minutos y con la cara más despierta.

— No me siento con ganas de estar en esa cama por mucho tiempo.

Tomó asiento en la mesa de la cocina y Daiana trajo una bandeja con los dos café y unas tostadas. Ella desayunó un poco apurada, como era su costumbre, mientras que él se tomaba todo el tiempo del mundo para hacerlo.

— Espero que hoy vayas a la facultad.

— Anoche te dije que sí.

La miró por curiosidad, sólo para encontrar a sus ojos huirles a los suyos, otra vez tenía esa extraña expresión en el rostro, igual que el día anterior.

— Andá a trabajar, yo limpio todo.

— Está bien.

Se cargó la mochila al hombro y salió al trabajo. Cuando llegó a la puerta, Sebastián la llamó.

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Historia de dos IX

El despertador no sonó. Daiana preparó todo el desayuno y usó una sola bandeja para llevar todo al cuarto de Sebastián.

Entró al cuarto, con el codo encendió la luz y se quedó parada observándolo dormir. Los pensamientos de la noche la volvieron a invadir y descubrió que era totalmente diferente al padre. Salió del trance, dejó la bandeja en el piso y caminó hacia él.

— Sebastián despertate. —Apoyó una mano en su hombro y lo empezó a mover— Despertate.

Abrió los ojos muy despacio y la vio con una extraña expresión en el rostro.

— Te dejo el desayuno, me voy a trabajar

Dio media vuelta y se fue. Sebastián desayunó, dejó la bandeja en el piso y siguió durmiendo hasta el mediodía.

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Historia de dos VIII

El despertador sonó a la hora acostumbrada. Salió del cuarto y Daiana seguía durmiendo, por lo cual decidió hacerle una broma. Preparó el desayuno para los dos y una vez que lo terminó golpeó con fuerzas la puerta de su cuarto.

— ¡Daiana, levántate que llegas tarde a trabajar, me quedé dormido!

Los golpes la despertaron y las palabras retumbaron en su cabeza como si le arrojasen un vaso con agua fría. Saltó de la cama sin consultar ningún reloj, se cambió de ropa y salió toda despeinada con cara de preocupación.

Sebastián la vio y no logró contener una estrepitosa carcajada.

Daiana lo miró y no entendía de que se reía, una idea le cruzó la mente y consultó el reloj de la cocina, faltaba una hora para ir a trabajar, tiempo suficiente para desayunar e ir al trabajo.

Daiana enojada— ¡Hijo de…, te voy a asesinar!

Corrió hacia él enojada y comenzó a darle golpes en el pecho obligándolo a caer en el sillón. Se defendió como pudo sin tratar de pegarle.

— Para, te hice el desayuno.

— Y que me importa.

Le agarró las manos y la obligó a terminar la pelea por cansancio. Fue a desayunar con un poco de rencor que no duró demasiado.

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Historia de dos VII

El despertador sonó una sola vez, Sebastián no durmió en toda la noche y estuvo mirándolo, esperando a que comience a sonar. Se cambió y fue a la cocina a preparar el desayuno.

Despertador

Daiana siguió durmiendo y se levantó apresurada. Salió de su cuarto y vio a Sebastián preparando todo.

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