La cena hipócrita o las relaciones humanas

Luis va caminando tomado de la mano de Lizbeth. Ambos se están haciendo un resumen de lo acontecido durante el día, las cosas interesantes ocurridas en el trabajo, lo novedoso del día, lo que se hablo durante el almuerzo. Hace varios años que son novios, pero él todavía no se anima a dar el siguiente paso mientras que ella esta ansiosa por hacerlo.

 

Mariana esta sentada en el bus, mira su reloj impaciente mientras se lamenta por llegar otra vez tarde. Rodolfo la esta esperando en la esquina del restaurant, mira su reloj y da 15 pasadas las 8. La costumbre de Mariana no es llegar a tiempo, y como la conoce ya no se hace problema… el hombre es animal de costumbre y se termino acostumbrando a esperarla unos minutos.

Rodolfo a lo lejos ve un bus, con esperanza de que sea ese bus. Ella trabaja lejos del restaurant y se suelen ver poco durante la semana. El bus llega, y ella baja apurada buscándolo. Él como siempre esta en otro lugar, esperando que ella llegue para ir hacia ella. Mariana lo busca, hasta que lo ve, y ve como su cara comienza a adquirir una sonrisa.

 

En la otra esquina Luis y Lizbeth están por llegar, continúan con su paso tranquilo hasta que los ven a Rodolfo y a Mariana en la puerta del restaurant esperándolos.

El saludos fue normal, Luis y Rodolfo son amigos recientes, y con el tiempo se hizo una amistad entre las dos parejas.

Entran al restaurant, buscan algún lugar reservado para estar mas tranquilos y poder hablar sin problemas. Ambas parejas se sentaron con su pareja al lado.

pacman

La charla fue amena, como siempre. Rodolfo esta algo mas callado de lo normal, pero de a ratos miraba a Lizbeth de manera especial; miraba como ella trataba a Luis como el hombre de su vida, lo veneraba y hacia un culto de él, mientras que él se mofaba de ella, incluso a veces menospreciándola. No entendía ciertas cosas, por mas que trataba y trataba. Sabia que él le era infiel, otra mujer ocupaba su cama, y no lo sabia por la amistad que se tenían, sino por casualidades del destino, y por ello debía callar.

Luis desconocía la situación, o así parecía, últimamente las cosas con Lizbeth no estaban muy bien, a pesar de que sus proyectos en común parecían ir bien, la relación personal de ellos cada vez se desmoronaba más y cada vez los unía la costumbre y no el amor. En ese estado encontró a otra persona, mejor dicho la busco, alguien que llene el vacío que deja Lizbeth, o simplemente satisfacer esa necesidad primitiva de algunos hombres. Había encontrado en Mariana eso.

 

Mariana podía disimular perfectamente, debería haber sido actriz en vez de arquitecta. Conoció a ambos el mismo día, su corazón se fue con Luis, a sabiendas de lo imposible de algo serio, mientras que con Rodolfo intentaba sentir lo mismo que por Luis. Pasaron los días y nunca tuvo la valentía de decirle a Rodolfo lo que en realidad sentía, siempre lo vio tan enamorado de ella que le era imposible herir sus sentimientos.

 

Rodolfo se entero de la verdad al mes de salir con ella, por una casualidad del destino. Como no supo que hacer, decidió callar un tiempo y ver que estaba pasando realmente. Al principio fue algo fácil, pero pasando el tiempo cada vez se complicaba mas; si bien su relación parecía normal, a Mariana le faltaba algo para que todo funcione bien, pero él lo aceptaba. O por lo menos esa fue la excusa que se invento para él, la verdad era que estaba tan necesitado de amor que prefiero seguir, sabiendo que la relación no tenia futuro y que al final de ella iba a salir lastimosamente herido.

 

Rodolfo volvió a la realidad y continuo hablando, charlando del tema del momento, se preguntaba que hacer con su relación con Mariana. Mientras veía la actuación de la relación de Luis y Lizbeth una pena le cruzaba por todo el cuerpo, no entendía como Mariana podía estar con Luis, viendo todo eso… mientras no se preocupaba como es que podía seguir su relación con Mariana, su actuación con ella y con él mismo.

 

A todo esto, Lizbeth no sabia nada, mientras que a cada nueva complicación de su relación, ella se sacrificaba más por él y se las contaba a su nuevo amigo… Rodolfo, quien la escuchaba en cada problema y le daba concejos esperanzadores.

 

Terminaron de cenar, y cada pareja tomo rumbo a sus casas, a seguir con su actuación.

7 comentarios en “La cena hipócrita o las relaciones humanas”

  1. Es una excelente idea ver a Bozzo antes de escribir tremendas historias con enredos ^^ … fuera de eso, disfrutas al escribir y se nota!!

    =)

    PD: En casa de Josue iba a decirte para jugar tutifruti, pero recorde la letra “M” y se me quitaron las ganas U_U XDDD

  2. Rodolfo es un marica que no enfrenta nada y todavía alienta a Lizbeth a soportar a Luis y aguanta que su Mariana le meta cuernos en cara y todavía cena con ella y su amante, no puede ser. SACRILEGIO!!!!

    Hay que fusilarlo y buscar donde perdió el par que le falta. En ese orden.

    Dientuki, este cuento tiene buen futuro…

    … pero en Televisa S.A., si señor, para una novela mexicana de esas como Natacha.

  3. Muy buena historia Dientuki, pero a Rodolfo hay que joder.. para que reaccione y deje de ser cabr0n U_U. Que vaya por Lizbeth 😀

    Como dice @danielsemper en lo que termines la historia rumbo a Televisa

  4. Juas!! Noooo esto no debe de terminar en Telerisa! Seguramente tendrá algún final fuera de nuestra imaginación o al menos mas de uno pensaremos en que va a terminar la historia pero el final será otro u.u Es bueno que tus historias no sean tan predecibles u.u

  5. En realidad nunca me plantie ningun final para esta historia, simplemente la cena y la hipocrecia de las relaciones humanas, y como nos dañamos a nosotros mismos en ese proceso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *