Historia de dos II

El despertador sonó temprano, se preparó el desayuno y luego estudió. Después del almuerzo siguió estudiando hasta que fue otra vez a la facultad. Para sorpresa de él, Daiana se encontraba sola en el buffet, callada y revolviendo sin ganas un café. Siguió sin saludarla y ella no lo vio.

Las clases pasaron y le sorprendió no encontrarla en el buffet a la hora del recreo, no le dio mucha importancia y cuando las clases terminaron partió hacia la casa pensando qué se prepararía de comer esta vez. Cuando abrió la puerta de la casa, un fuerte aroma a comida recién hecha lo sorprendió.

– Sebastián llegaste justo para la cena.

Caminó hasta la cocina, encontró la mesa lista y a Daiana yendo de aquí para allá con una cacerola.

Daiana cocinando

– Dale sentate que esto esta que es un manjar.

– ¿Qué haces acá? -Sebastián no lograba salir del asombro.

– ¿Para que tenes los ojos? ¿No ves que estoy haciendo la cena? -Contestó jovialmente Daiana.

– Si veo… pero ¿no debías estar en casa de tu novio?

– Siempre tan curioso vos. Me peleé con él, y no quiero más preguntas.

Daiana tenía razón en algo, la cena era un verdadero manjar. Comieron sin hablar mucho, y cuando terminaron Sebastián comenzó a juntar todo para lavarlo.

– Deja, yo limpio todo, anda a estudiar o a dormir.

– A vos algo te pasa, y seguro que es tu novio.

– Si, ¿y cuál es? -Daiana elevó un poco la voz perdiendo toda amabilidad- Y si me vas a pedir alguna explicación te voy a ahorrar el trabajo y desde ya te digo que no te voy a responder nada.

– ¿Por qué te peleaste? -Preguntó Sebastián haciendo caso omiso a la advertencia.

– No voy a responderle a un inmaduro que se aísla en sí mismo cada vez que le pregunto algo personal.

Sebastián guardó silencio y fue a su habitación a dormir, las últimas palabras de Daiana habían sido un golpe bajo y muy duro. Ella se quedó sentada, mirando la mesa sucia.

Separador

El despertador sonó. Lo apagó sin ganas haciéndolo caer al piso. Fue al baño a sacarse todo el sueño con un baño caliente. Llegó a la cocina cambiada y se encontró con un desayuno recién hecho. Sebastián traía en una bandeja su propio desayuno.

– ¿Qué estás haciendo?

– El desayuno, ¿qué otra cosa puede ser?

Daiana seguía asombrada, “lo trato mal y él me prepara el desayuno… hombres” pensaba.

– Discúlpame si anoche te lastimé, me molesta que me interroguen cuando no quiero hablar

– Está bien, creo que el tonto fui yo en insistir, por lo otro no te preocupes.

Terminaron de desayunar sin seguir la charla.

El día seguía su curso normal, Daiana otra vez estaba abrazada con su novio y Sebastián pensaba que estaba un poco desquiciada. Cuando las clases terminaron, Daiana decidió acompañarlo. Caminaron sin hablar un buen tramo, hasta que ella hablo.

– Hay veces que te entiendo y otras veces que te envidio

– ¿Por qué lo decís?

– Siempre reniegas de tu padre, crees que te odia pero no me parece que sea así. -Sebastián estaba sorprendido- Si te odiase, nunca te hubiese mandado a estudiar, ni te estaría pagando todo.

– ¿Cómo sabes todo eso?

– Se me ocurrió -Ahora Sebastián estaba más asombrado-

– Nunca lo pensé de ese modo, siempre creí que me quería lejos de él.

– Nunca nada es lo que parece, y casi siempre hay más de un motivo en cada acción que tomamos.

Sebastián se quedó callado un largo tiempo.

– Contame un poco de tu padre

– Está bien. Mi padre -comenzó a relatar Daiana- se divorció de mi madre cuando yo tenia tres años, nunca tuve una figura bien clara de él y siempre me dejé llevar por los comentarios de mi madre. Cuando tenía 9 años me vino a buscar para que fuera a un viaje con él. Era arqueólogo. Mi madre no se negó y a mi me fascinó la idea de viajar al medio de la selva a buscar tesoros perdidos. Estábamos explorando la selva y en un descuido mío nos mordieron unas víboras venenosas, volvimos rápido al campamento y allí había suero sólo para uno de nosotros. Después de ese accidente me mandaron sola para mi casa. -La voz de Daiana tenía un tono amargo, al borde del llanto- Lo odié toda mi vida,… y al final, dio su vida por mí.

Sebastián la abrazo, le dio un beso en la mejilla y siguieron caminando juntos.

Daiana llorando

Continuara…

8 comentarios en “Historia de dos II”

  1. Bueno, aqui se desvela el gran misterio, esta historia esta basada en un anime… ahora, si con esas 2 imagenes no se dan cuenta, NUNCA VIERON ANIME o se perdieron una gran historia.
    En todo este cuento, usare imagenes de ese anime… y no, NO habra evangenlions

  2. @master_of_puppetz: no mames wey, hay miles de lugares para conseguir evangelion, eso es un “must see”, es el anime de los 90’s asi como Macross fue el de los 80’s. En fin, hay muy buenas historias en los anime/mangas, asi como en los comics y peliculas, y los libros… estan aun mejores.

  3. Dientuki, ¿Podemos compartir enlaces? o algo, que nuestros blogs estén “enlazados”, enviarnos memes y todo eso XD. ¿? Quiero unirme más al mundo blogger.

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