Historia de dos I

Dejamé en paz! —Grito Sebastián cerrando la puerta de su habitación, terminando de manera abrupta una discusión que nunca existió.

Daiana agacho la cabeza y fue a la mesa a terminar penosamente el desayuno, un café con tostadas la esperaba. En frente de ella el otro café se enfría lentamente. Miró el lugar vacío y su cara se lleno de preocupación.

— ¿Por qué se aleja cada vez que intento acercarme? —Pensó Daiana.

Suspiro y termino amargamente el desayuno, a diferencia de él, debía trabajar.

Empezaron a conocerse en marzo, se conocieron dos meses antes en la facultad, iban al mismo curso a pesar de que luego seguirían carreras diferentes. Sebastián no vivía lejos de la facultad, pero el viajar todos los días le molestaba. Ella necesitaba escapar de sus problemas familiares y en ese momento la idea no le pareció mala a pesar de sus dudas, debía trabajar en una oficina para pagarse los estudios y mantenerse, en cambio Sebastián se dedicaba solamente a estudiar ya que el padre podía pagarle los gastos.

Una vez que cerro la puerta busco el walkman, se puso los auriculares y se recostó en la cama desecha. La cinta gira al ritmo de siempre y sus pensamientos lo acompañan hasta conseguir ritmo propio.
— Siempre se mete donde no debe —Se decía a si mismo— ¿Por qué no me deja tranquilo? ¿Por qué? —Cerro los ojos con fuerza y se acurruco cada vez más, recordando las preguntas y pensando las respuestas que nunca dio, pero que si están. Unas pocas lagrimas casi se escapan de los ojos mientras más se esconde en si mismo.

Historia de dos Tapa

El despertador sonó, era hora de ir a la facultad.

“Ya es hora, pero no quiero ir. No sé por qué estudio esta carrera, debe ser por qué mi padre también lo estudio y como soy su hijo también debo estudiarlo. Debe ser eso, por eso estudio, sino no me hubiese mandado tan lejos… aunque si de verdad me quisiera no me hubiese echado así de casa. No se. Solo se que debo estudiar”

Sebastián salió de la cama con demasiado desgano, le pareció extraño no escuchar música y cuando miro el walkman noto que no tenia más pilas.

“Debo comprar un par de pilas camino a la facultad”

Tomo todos los útiles, apago el horripilante despertador y con la mochila al hombro salió hacia la puerta.

Antes de irse de la casa vio el café frío junto a una tostada haciéndole compañía.

“Pobre Daiana, se preocupa por mi, y yo le grito y le soy indiferente, pero sabe que no me gusta hablar de mi y pregunta demasiado”

Sebastián comió la tostada, levanto la mesa y lavo todos los trastos que faltaban limpiar, saco de la heladera una gaseosa y la bebió camino a la facultad.

Terminó de trabajar y tomó el autobus hacia la facultad. En el camino lo vio pasar. Vestía una remera blanca, pantalones de vestir negro y unas topper estilo Rolling Stones. La ropa era de su talla y parecía que fuese un talle más grande. El cabello negro bien peinado dejaba al descubierto unos ojos marrones que miraban hacia adelante, una lata de gaseosa paseaba de una mano a otra y en su espalda colgaba la mochila.

Daiana siempre llegaba temprano por cuestiones de horario, salía muy tarde como para ir a la casa y luego a la facultad, así que cuando llegaba repasaba o terminaba algún que otra tarea.

Sebastián salió del salón de clases después que el profesor. Fue al buffet a tomar algo y vio a Daiana. Allí estaba hablando con un grupo de compañeros, era imposible verla sola, siempre se encontraba alegre y dispuesta a ayudar a cualquiera. La gente a su alrededor se reía siempre de su manera de contar las cosas, las contaba con gracia y siempre acotaba algo gracioso. A simple vista parecía la alegría personificada, y una persona que no tenia ninguna vergüenza en contar cosas personales. Vio a Sebastián sentarse en una mesa del rincón y dejo de hablar para acercarse a él. Sin decir nada, ocupo la silla vacía frente a Sebastián.

— Hoy no creo que vaya a dormir en la casa, me voy a ir a estudiar con mi novio a la suya.

— Esta bien. —Respondió, con la menor emoción posible. Daiana estuvo en silencio unos instantes.

— Tal ves no vaya por unos días por allá.

— Esta bien.

Daiana se quedo mirándolo, parecía una persona al borde del autismo. “Suele tener esos días” pensó.

Las clases terminaron y Sebastián fue caminado hacia la casa. Saco una bandeja de la heladera y la puso en el microondas. No era la mejor comida del mundo pero no había muchas ganas de cocinar algo decente. Tiro los pocos restos a la basura, lavo las pocas cosas que ensucio y se fue a la cama sin tocar un libro.

Daiana llego con su novio a la casa de él. Después de comer lo único que hicieron con los libros fue olvidárselos en las mochilas. Ella se levanto temprano para tomar un baño, él todavía seguía dormido. Salió del baño envuelta en un toallon, se recostó en el marco de la puerta y lo observo dormir. Le hacia recordar al padre. La forma de hablar, de caminar, los gustos, la forma de ser, se parecía mucho a él, lo amaba mucho y no podía amar a alguien tan parecido a su padre, pero en el fondo ese no era el problema, en realidad le daba miedo.

Continuara…

9 comentarios en “Historia de dos I”

  1. Nueva entrega de cuentos para que me robes y te edites tu propio libro ^^
    En esta ocasión, es otro cuento viejo (es una indirecta para decir que ya esta todo escrito y nada más tienen que esperar a que lo publique), esta divido en 10 partes y esta vez publicare 2 partes por semana, lunes y jueves se estará publicando.
    Al final develare todos los misterios ocultos que están detrás de este cuento.
    Disfrútenlo.

  2. Con razón estás en ese café escuchando melódicos con tu note……
    Siempre fuiste dudoso ajajajajajajajjaajajaj
    NA bromeo
    pero …
    melódicos…
    dejate de joder…..

  3. @PeraConPatas (aka Pera’s mom): No jodas, que vos bien sabes que este es un cuento viejo y no tiene nada que ver con la musica melodica/gay que estoy escuchando en este puto momento.

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