Demonios interiores, inspiración

La inspiración llega de diversas maneras a todo el mundo, como venia contando estoy leyendo “La historia de Lisey”, libro que ha disparado mucho en mi.

Stephen King es mundialmente famoso por sus libros y cuentos de terror, pero los que más me gustan (aparte de “La torre oscura”) son esos donde habla sobre el oficio de escribir.

Scott Landon, personaje principal (y muerto) del libro, escribe como medio para sobrellevar su profundo problema psicólogo (ayudado en gran medida por el alcohol). Este recurso fue muy usado por varios escritores. Edgar Allan Poe es uno de los mas ilustres, casi todos sus cuentos hablan sobre algún trauma de él, y si vemos su biografía en detalle su vida no fue muy feliz, incluso no tenia la fama y el prestigio de ahora. No solamente escribir es la soga de salvataje de la cordura, por lo general cualquier actividad artística/creativa lo suele ser.

En lo personal comparto un poco eso, mis mejores escritos nacieron en mis peores épocas, así como mis ideas mas bizarras. Algunas cosas publicadas aquí fueron objeto de conversación con mi psicóloga, y otras están cargadas con toneladas de metáforas sobre hechos particulares de mi vida.

Escribir para mi es a veces como la última linea de defensa, sentado delante del monitor tipeando sin abrir los ojos inmerso en mi ser dejando que las palabras fluyan, como ahora. Otras veces lo puedo tomar con mas soltura y tranquilidad, y es aquí cuando suelo escribir basura.

El problema con mi inspiración es que nace de un estado en el cual detesto estar, no solo eso, debo urgar en todo mi ser para captar las emociones para luego volver y contarlas. Sin dudas es un proceso desgastante y a veces peligroso, pero muy necesario.

Se muy bien que cuando tengo inspiración, tengo serios problemas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *