Vicisitudes de un dragón en la modernidad, Algunos primeros dias

Hace unos días el dragón comenzó a caminar… todavía no se que nombre ponerle, se me ocurre Grovi pero no va con él, busco algo mejor o que lo identifique mejor.

Los primeros días fueron difíciles, requería mucha atención, si bien tiene dientes (y filosos) no puede masticar bien, por lo que tuve que darle de comer como a un bebe casi. Me sentaba en el piso, ponía pedazitos de carne en mi mano y la acercaba a su boca. Después de comer le daban ganas de dormir y lo llevaba conmigo a la pc, se quedaba durmiendo en mi regazo mientras trabajaba.

Ya no puedo hacer eso, creció bastante y tiene mejor definido su cuerpo, las alas ahora son realmente alas y ya no tengo que darle de comer con tanto cuidado.

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Vicisitudes de un dragón en la modernidad, Eclosión

Hace ya un tiempo me porte bien con Usagi, por esa amabilidad que tuve con ella, me envío un regalo. Al mes siguiente un cartero golpeo la puerta de mi casa. Firme los recibos correspondientes, recibí unas facturas, tuve que pagar envío y tramites aduaneros, luego de eso el paquete me fue entregado.

Era una caja de tamaño medio, no muy pesada, con varios carteles en rojo diciendo “frágil”. Tengo la costumbre de tratar de adivinar el contenido de los regalos antes de abrirlos, y una caja es lo mas jodido de adivinar. Agite suavemente la caja, recordando la advertencia y no se escucho ningún ruido.

Deje la caja sobre la mesa de la cocina, y busque un cuchillo para comenzar a abrirla. Quite la tapa, y lo que encontré me llamo poderosamente la atención. Entre todo el papel de diario y pedazos de telgopor, se hallaba un huevo, el triple de grande al de los avestruces y de colores llamativos. Debajo de todo se hallaba un sobre cerrado.

Dejo cuidadosamente el huevo en la caja, saco el sobre y me dispongo a ver el contenido. Dentro había una breve carta que decía…

Dientuki:
Por haber cumplido con tus deberes y habernos ayudado a entregar la web a tiempo te mando un huevo de dragón. No puedes comértelo ya que te quemará el estómago, espero que lo cuides y alimentes (por cierto, no come flores). Te pediría que lo “empolles” pero obviamente no funcionaría (aunque sería sumamente gracioso verte intentarlo). Ponlo en un horno a calor medio hasta que terminen de salirle manchas y eventualmente eclosionará, no olvides acercarte a él antes de que salga para que seas lo primero que vea y achicharre.

PD: El envió y la aduana es por cobrar.

Saludos Usagi

Etto… volví a releer la breve carta y me dejo la misma inquietud. Aunque ahora entendía porque tenia que pagar el envío. Tenia ganas de romper el huevo y ver su contenido, pero si era cierto seguramente mataría al dragón y no quería eso. Así que busque un fósforo y encendí el horno. ¿A quien no le gustaría tener un dragón en su casa?

Espere unos minutos a que el horno tome calor, busque algo de metal para dejar el huevo y lo metí al horno sin mas preámbulos ni ritual alguno. Me puse a ver si pasaba algo y nada ocurría allí dentro.

Fui a calentar el agua para el mate, puse una reposera delante del horno, y me puse a tomar mate mirando como el huevo se incubaba allí dentro. El huevo simplemente no hacia un carajo, no se movía ni nada, estaba ahí nomas. Con sueño y algo de dolor de espaldas me fui a dormir.

El día siguiente fue peor, tenia trabajo así que lleve todo mi escritorio cerca del horno y no escucha musica para estar atento a cualquier ruido que provenga del huevo. Mientras el huevo seguía con su firme rutina de hacer… nada, estar ahí nomas, quietecito. Termine mis trabajos, hice la comida y me senté a la mesa mirando el horno, estando atento a la quietud del huevo. El horno se había convertido en mi nueva caja boba.

El día siguiente fui mas interesante. Era de noche, estaba cansado del trabajo del día, y me estaba durmiendo mirando el huevo, cuando me pareció que se había movido. Medio dormido intento ver fijamente el huevo y mi sospecha era cierta, el huevo estaba eclosionando. Rápidamente apague el horno.

Al principio solamente se balanceaba, luego se comenzó a rajar en 2 o 3 lugares, hasta que salio una especie de…. ¿pie? El color era algo parecido a un verde oscuro y cubierto de algo viscoso, se movía torpemente fuera del huevo, hasta que salio otro pie o “mano” del otro lado. Ambas extremidades se movían torpemente mientras el huevo cada vez se balanceaba mas. No sabia si pertenecían adelante, o atrás, ni tampoco como se acomoda un dragón dentro de un huevo, así que estaba maravillado viendo eso y tratando de adivinar donde seria el próximo lugar donde salga algo.

Escuche otro ruido de huevo que se rompía y no se veía nada nuevo, salvo algo que se movía por detrás, asumí que debía ser la cola. Repentinamente se rompió la parte de adelante y el dragón asomo su cabezita. Era algo pequeño, con los ojos cerrados todavía, abrió su boca pero no emitió ningún ruido. Pasaron unos segundos y comenzó a abrir los ojitos, eran de color avellana y emitían un inmensa ternura. Me quede hipnotizado viendo sus ojos y no me percate cuando salieron las dos extremidades restantes.

A pesar de tener bastante de su cuerpo fuera del huevo, todavía tenia unas partes pegadas. Intento pararse y se cayo, rompiendo lo que quedaba de huevo. Con la cabeza alcanzo algunas partes y comenzó a comerlo. No podía creer que tenia mi propio dragón, lo único que podía pensar era si podía lanzar fuego y hasta que punto son domesticables.

Volvió a intentar ponerse de pie y esta vez lo logro. Camino torpemente hasta otro resto de huevo y se lo comió, siguió haciendo eso hasta que ya no quedaron restos. Temeroso, busque una toalla, abrí la puerta del horno y lo envolví suavemente, por suerte no escupió fuego como dijo Usagi. Lo arrope en mis brazos como si se tratase de un bebe, acomodo su cabeza contra mi cuerpo y se puso a dormir.

Así es como ahora estoy al cuidado de un dragón, que todavía no tiene nombre y no se si escupe fuego por su boca. Espero que si, de lo contrario me regalaron un dragón fallado sin posibilidad de devolución.