Demonios interiores, inspiración

La inspiración llega de diversas maneras a todo el mundo, como venia contando estoy leyendo “La historia de Lisey”, libro que ha disparado mucho en mi.

Stephen King es mundialmente famoso por sus libros y cuentos de terror, pero los que más me gustan (aparte de “La torre oscura”) son esos donde habla sobre el oficio de escribir.

Scott Landon, personaje principal (y muerto) del libro, escribe como medio para sobrellevar su profundo problema psicólogo (ayudado en gran medida por el alcohol). Este recurso fue muy usado por varios escritores. Edgar Allan Poe es uno de los mas ilustres, casi todos sus cuentos hablan sobre algún trauma de él, y si vemos su biografía en detalle su vida no fue muy feliz, incluso no tenia la fama y el prestigio de ahora. No solamente escribir es la soga de salvataje de la cordura, por lo general cualquier actividad artística/creativa lo suele ser.

En lo personal comparto un poco eso, mis mejores escritos nacieron en mis peores épocas, así como mis ideas mas bizarras. Algunas cosas publicadas aquí fueron objeto de conversación con mi psicóloga, y otras están cargadas con toneladas de metáforas sobre hechos particulares de mi vida.

Escribir para mi es a veces como la última linea de defensa, sentado delante del monitor tipeando sin abrir los ojos inmerso en mi ser dejando que las palabras fluyan, como ahora. Otras veces lo puedo tomar con mas soltura y tranquilidad, y es aquí cuando suelo escribir basura.

El problema con mi inspiración es que nace de un estado en el cual detesto estar, no solo eso, debo urgar en todo mi ser para captar las emociones para luego volver y contarlas. Sin dudas es un proceso desgastante y a veces peligroso, pero muy necesario.

Se muy bien que cuando tengo inspiración, tengo serios problemas.

Demonios interiores, aislacion

Estoy caminando por la calle, yendo de mi casa a una panadería a comprar algo para acompañar con el mate. Son las 01:35 am de un día de semana y las calles están despejadas y tranquilas, como debe ser a esas horas. Estamos saliendo del invierno, así que hace algo de frío todavía.

Todos tenemos momentos difíciles en la vida, debido a circunstancias externas por lo general. Con “un momento difícil” no me refiero a algo enorme, también puede ser algo pequeño. Los hay de todos tipo, desde un trabajo que no se puede terminar, hasta un enorme problema personal que involucre varias personas.

Ante estos problemas la gente suele reaccionar de diferentes maneras. En mi caso, no se si por orgullo, ego, o no querer admitir los problemas… trato de resolver todo por mi cuenta. Comento los problemas, pero rara ves escucho realmente alguna opinión.

Lo curioso viene cuando comienza a complicarse mas aun, en estos casos suelo comenzar a excluir a las personas de mi alrededor, y aquí comienza mi proceso de aislación.

El circulo vicioso no termina cuando no tengo a nadie mas a quien excluir, en este punto comienzo a excluirme a mi mismo, ignorando lo que dice mi sentido común, ignorando lo que realmente deseo, actuando por puro impulso/instinto…. fregándola.

Demonios interiores, estructura

La espalda duele, los hombros mas que nada, es tensión acumulada de los últimos días. Los ojos arden y escribo estas lineas con los ojos cerrados, delante de la pc (prometo corregir antes de publicar), pero el ardor es una excusa, cuando estoy así tengo mas conexión con mi interior y puedo explorarme mejor. La noche esta lluviosa, todo el día estuvo así y el único sonido que hay aparte de la lluvia, es la radio y el golpeteo de mis dedos en el teclado (no soy muy suave con él).

Muchos de ustedes saben que soy programador, y no voy a hablar sobre código endemoniado (pero creanme que los hay), pero el oficio de uno dice mucho sobre uno.

Soy programador, es un trabajo algo estructurado, y ahí radica mi problema… soy demasiado estructurado.

Mi actos y mi toma de decisiones se basan en if anidados, hacer esto me condiciona mucho y me estructura en muchos sentidos. Si no ocurre algo, puedo esperar mucho tiempo hasta que eso ocurra para hacer lo que quería hacer.

Recuerdo que una vez había quedado con una chica a que me de clase de patinaje, tenia pensado ir con ella y nada, tomar eso como una primera cita; a esta chica la veía todos los días (o casi todos) en la facultad… la clase de patines nunca se llevo a cabo (ni se llevara), pero ya me había condicionado con eso, otras oportunidades se me presentación, pero yo seguía pensando en mi puta clase de patinaje. Ya me había estructurado.

Ese es uno de muchos ejemplos, recuerdo también cuando trabajaba de barman en un bar, estructurado para todo, y nunca conseguí nada con alguna chica de las que iban, creanme que ahí tenia para elegir.

Algunas veces logre romper esa estructura, pero la verborragia de cosas que salían de mi boca y los actos que hacia parecían de loco, tal ves ese sea el caos de la desestructuración y lo que evito a toda costa, incluso a costa de mi felicidad.

Ese es uno de mis tantos demonios interiores, estructuración, incluso para escribir estas lineas…

La cena hipócrita o las relaciones humanas

Luis va caminando tomado de la mano de Lizbeth. Ambos se están haciendo un resumen de lo acontecido durante el día, las cosas interesantes ocurridas en el trabajo, lo novedoso del día, lo que se hablo durante el almuerzo. Hace varios años que son novios, pero él todavía no se anima a dar el siguiente paso mientras que ella esta ansiosa por hacerlo.

 

Mariana esta sentada en el bus, mira su reloj impaciente mientras se lamenta por llegar otra vez tarde. Rodolfo la esta esperando en la esquina del restaurant, mira su reloj y da 15 pasadas las 8. La costumbre de Mariana no es llegar a tiempo, y como la conoce ya no se hace problema… el hombre es animal de costumbre y se termino acostumbrando a esperarla unos minutos.

Rodolfo a lo lejos ve un bus, con esperanza de que sea ese bus. Ella trabaja lejos del restaurant y se suelen ver poco durante la semana. El bus llega, y ella baja apurada buscándolo. Él como siempre esta en otro lugar, esperando que ella llegue para ir hacia ella. Mariana lo busca, hasta que lo ve, y ve como su cara comienza a adquirir una sonrisa.

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Aces spaces

La alarma sonó inesperadamente en el medio de su descanso, al escucharla automáticamente salio de su litera y se cambio la ropa apresuradamente.

Era la sirena de un ataque, fue lo primero que le enseñaron en la academia, a reconocer las sirenas y a saber que hacer con cada una.

Fuera de su cuarto todo era un alboroto ordenado. Los compañeros salían de sus cuartos y todos se dirigían hacia el mismo lugar… los hangares. No tardo en unirseles.

Su hangar es un lugar enorme, en él entran todos los aviones de 2 escuadrones, por lo que salir a la pista de despegue es un completo caos. Caos que esta a cargo de unos pocos controladores de vuelo.

En cada avión van 2 personas, el piloto y el armamentista.

Los controladores de trafico que están en la pista deben tener ojos hasta en la espalda, si se descuidan uno de los enormes aviones puede pasar a mas de 200km/h sobre ellos, no se pueden confiar de su oido, ya que el ruido de las turbinas tapa todos los sonidos de la pista.

Cuando llego a su avión su compañera acababa de subir y se estaba acomodando en su asiento. No intercambiaron mucha charla social, ambos se limitaban a su tarea y despegar lo antes posible.

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