Como matar a un Lemming

Algunos de ustedes tal ves no conozcan lo que es un Lemming, por eso haremos un breve comentario. Un Lemming, es un bichito que aparece en ciertos juegos de video, son una raza que debido a su superpoblación buscan y desean suicidarse para así reducir su población, la misión del jugador reside en salvarlos, pero eso no nos interesa. Ahora que sabemos lo que es un Lemming, seguiremos con la explicación.

Como les explique, los Lemming desean morir, a simple vista pareciera ser que la misión del SAP (sangriento asesino psicópata) es generarle la muerte a esas adorables criaturitas. Si piensas eso, estas equivocado, la misión del SAP es efectivamente matar, pero cualquier SAP que se jacte de serlo nunca tendrá el sencillo propósito de matar, siempre debe haber algo mas que lo motive a matar. Por ende el SAP siempre deberá tener como mínimo UN móvil que NO sea MATAR.

Tomemos como ejemplo a varios SAP ficticios y reales:

  • JASON: Es una persona que busca educar a los jóvenes para que lleguen vírgenes al casamiento.
  • FREDY KRUGER: Es una persona que busca venganza por un montón de injusticias que sufrió.
  • JACK EL DESTRIPADOR: Es una persona que colecciona partes de cuerpos femeninos.
  • GEORGE BUSH: Es una persona que busca llenarse los bolsillos con mas dinero del que precisa.

Como pueden ver y observar en los planes de ellos no figura matar a alguien, por lo que se deduce que lo que cualquiera ve como el resultado del SAP (la muerte de alguien) no es otra cosa que un efecto secundario y hasta en algunos casos accidental. Todo esto se debe que en la mente de todos los SAP hay una premisa que debe cumplirse al pie de la letra, y es la siguiente: “El fin justifica los medios, y mientras mas drásticos sean los medios mejor”.

Con todo esto estamos en posición de afirmar que la misión del SAP frente a los Lemming, no es matarlos, sino que la misión del SAP es ayudar a los Lemming a cumplir sus deseos. Como pueden apreciar, en este caso, el SAP es una persona amable y caritativa.

Ahora que entendemos el verdadero móvil del SAP frente a esas simpáticas criaturitas nos plantearemos una simple pregunta. Nosotros, a la hora de ayudar a alguien, ¿cómo lo hacemos?. La respuesta es una: “De la mejor manera posible, poniendo todo nuestro empeño y mayor fuerza de voluntad”. ¿Entendieron la idea?, voy a explicárselas:

  1. Los Lemming desean morir.
  2. El SAP se encargara ayudarlos.
  3. El SAP los ayudara de la mejor manera posible.

Parece que van entendiendo la idea, ¿no?. Con clavarle un cuchillo en el medio de la frente a un Lemming, efectivamente lo estamos ayudando, pero con eso no basta, por que simplemente seriamos unos asesinos, ¿y donde esta lo sangriento y lo psicópata?. En definitiva, no estaríamos ayudando con todo nuestro empeño. Debemos ser creativos a la hora de ayudar, aprovechando todo lo que tenemos a mano y aprovechando al máximo a quien debemos ayudar. Lo que deberíamos hacer es usar nuestro cuchillo para sacarle todas las tripas al desesperado Lemming, una vez que hacemos eso debemos usar esas tripas para ahorcar el cuerpo del Lemming muerto, con todo eso estamos realmente ayudando al desgraciado Lemming, ahí si que seriamos unos verdaderos SAP.

Espero que hayan aprendido algo de este bonito ejemplo, y ya saben, “El fin justifica los medios, y mientras mas drásticos sean los medios mejor”.

Dientuki

Ayudante del Dr. Hyde, agradece a Gomita una vez mas por las laminas para la clase.

Aces spaces

La alarma sonó inesperadamente en el medio de su descanso, al escucharla automáticamente salio de su litera y se cambio la ropa apresuradamente.

Era la sirena de un ataque, fue lo primero que le enseñaron en la academia, a reconocer las sirenas y a saber que hacer con cada una.

Fuera de su cuarto todo era un alboroto ordenado. Los compañeros salían de sus cuartos y todos se dirigían hacia el mismo lugar… los hangares. No tardo en unirseles.

Su hangar es un lugar enorme, en él entran todos los aviones de 2 escuadrones, por lo que salir a la pista de despegue es un completo caos. Caos que esta a cargo de unos pocos controladores de vuelo.

En cada avión van 2 personas, el piloto y el armamentista.

Los controladores de trafico que están en la pista deben tener ojos hasta en la espalda, si se descuidan uno de los enormes aviones puede pasar a mas de 200km/h sobre ellos, no se pueden confiar de su oido, ya que el ruido de las turbinas tapa todos los sonidos de la pista.

Cuando llego a su avión su compañera acababa de subir y se estaba acomodando en su asiento. No intercambiaron mucha charla social, ambos se limitaban a su tarea y despegar lo antes posible.

Continúa leyendo Aces spaces

Historia de dos X (Final)

A pesar de no tener que preparar el desayuno se levantó temprano, salió a la cocina y la encontró preparando el café.

— Te estaba por ir a despertar.

La miró con cara de sueño y pasó al baño sin responderle. Salió después de unos minutos y con la cara más despierta.

— No me siento con ganas de estar en esa cama por mucho tiempo.

Tomó asiento en la mesa de la cocina y Daiana trajo una bandeja con los dos café y unas tostadas. Ella desayunó un poco apurada, como era su costumbre, mientras que él se tomaba todo el tiempo del mundo para hacerlo.

— Espero que hoy vayas a la facultad.

— Anoche te dije que sí.

La miró por curiosidad, sólo para encontrar a sus ojos huirles a los suyos, otra vez tenía esa extraña expresión en el rostro, igual que el día anterior.

— Andá a trabajar, yo limpio todo.

— Está bien.

Se cargó la mochila al hombro y salió al trabajo. Cuando llegó a la puerta, Sebastián la llamó.

Continúa leyendo Historia de dos X (Final)

Historia de dos IX

El despertador no sonó. Daiana preparó todo el desayuno y usó una sola bandeja para llevar todo al cuarto de Sebastián.

Entró al cuarto, con el codo encendió la luz y se quedó parada observándolo dormir. Los pensamientos de la noche la volvieron a invadir y descubrió que era totalmente diferente al padre. Salió del trance, dejó la bandeja en el piso y caminó hacia él.

— Sebastián despertate. —Apoyó una mano en su hombro y lo empezó a mover— Despertate.

Abrió los ojos muy despacio y la vio con una extraña expresión en el rostro.

— Te dejo el desayuno, me voy a trabajar

Dio media vuelta y se fue. Sebastián desayunó, dejó la bandeja en el piso y siguió durmiendo hasta el mediodía.

Continúa leyendo Historia de dos IX

Historia de dos VIII

El despertador sonó a la hora acostumbrada. Salió del cuarto y Daiana seguía durmiendo, por lo cual decidió hacerle una broma. Preparó el desayuno para los dos y una vez que lo terminó golpeó con fuerzas la puerta de su cuarto.

— ¡Daiana, levántate que llegas tarde a trabajar, me quedé dormido!

Los golpes la despertaron y las palabras retumbaron en su cabeza como si le arrojasen un vaso con agua fría. Saltó de la cama sin consultar ningún reloj, se cambió de ropa y salió toda despeinada con cara de preocupación.

Sebastián la vio y no logró contener una estrepitosa carcajada.

Daiana lo miró y no entendía de que se reía, una idea le cruzó la mente y consultó el reloj de la cocina, faltaba una hora para ir a trabajar, tiempo suficiente para desayunar e ir al trabajo.

Daiana enojada— ¡Hijo de…, te voy a asesinar!

Corrió hacia él enojada y comenzó a darle golpes en el pecho obligándolo a caer en el sillón. Se defendió como pudo sin tratar de pegarle.

— Para, te hice el desayuno.

— Y que me importa.

Le agarró las manos y la obligó a terminar la pelea por cansancio. Fue a desayunar con un poco de rencor que no duró demasiado.

Continúa leyendo Historia de dos VIII