El redactor III

Julián se quedo callado, saco un cigarrillo y con la otra mano un encendedor. Lo encendió, dejándolo consumirse en su mano derecha. Volvió a tomar su lugar en la lapida. Necesitaba despejarse un poco y miro otra vez la gente alrededor de él. Encontró personajes nuevos, y descubrió animales rondando entre las tumbas. Asombrado miro hacia el cielo y entre las estrellas encontró a Grovi, un dragón, surcando el cielo con un gracioso vuelo. Unos de sus personajes mas queridos. Siguió por un rato el vuelo de Grovi con los ojos y la cabeza.

Grovi

Gabriel enmudeció, sabia que uno de los requisitos para ser un escritor famoso es ser excéntrico y un poco “raro”, Julián los cumplía perfectamente. Cuando se ponía en ese estado era inútil apurarlo, debía esperar a que hable. Le llamo la atención verlo mover la cabeza tan irregularmente. Trato de ver lo que Julián veía, pero allí no había absolutamente nada. Es un escritor famoso, pensó. Julián dejo de seguir a Grovi, miro a Gabriel e interpuso el cigarrillo medio consumido entre ambos.

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El redactor II

Gabriel sospecho de la respuesta, conocía lo bastante a Julián como para saber cuando estaba mintien­do, y también sabia que era imposible obligarlo a decir la verdad, así que cambio de tema.

— En todo este tiempo me leí todos tus cuentos y novelas, encontré bastantes similitudes en algunos que me llamo bastante la atención, también encontré grandes diferencias en otros.

— ¿Similitudes? —pregunto indignado Julián.

— Repetición de situaciones, lugares, características de personajes, pero casi nunca de tramas.

Julián se llevo una mano a la pera y se puso a pensar, no entendía el planteo de Gabriel.

— Nómbrame alguna.

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