Historia de dos VII

El despertador sonó una sola vez, Sebastián no durmió en toda la noche y estuvo mirándolo, esperando a que comience a sonar. Se cambió y fue a la cocina a preparar el desayuno.

Despertador

Daiana siguió durmiendo y se levantó apresurada. Salió de su cuarto y vio a Sebastián preparando todo.

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Historia de dos VI

Llegó al cementerio, miró a su alrededor y vio el automóvil del padre estacionado cerca. Espero a que él saliera, pero no ocurrió, cruzó enfrente y compró un sencillo ramo de flores en una de las improvisadas florerías, siguió esperando e intentó observar a través de los vidrios polarizados del automóvil sin ningún resultado.

Buscó en su memoria algún recuerdo de su madre, pero encontró muy pocos. Una tarde de verano con sol radiante y brisa fresca, en el patio de su casa preparándose para almorzar afuera, está en la pileta salpicándola, ella se enoja con él y el padre que se ríe de la situación, ella toma una jarra con agua y se la arroja en la cara, pierde la sonrisa y se queda perplejo mientras ella se ríe de él. Uno de los pocos recuerdos que tiene de los tres juntos y casi el único en el que el padre se ríe.

Cruza hacia el cementerio con un ritmo tranquilo, entra y dobla hacia la izquierda.

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Historia de dos V

LlamaronDavid a la puerta antes de que el despertador sonara. Daiana se encontraba levantada y fue a atender, miro por la mirilla de la puerta y observo a un hombre algo mayor, un poco mas alto que ella, bien vestido y con unos anteojos de sol, no lo conocía pero creía haberlo visto antes.

— ¿Quien es?

— David, el padre de Sebastián.

Daiana se apresuro a abrir la puerta.

— Pase.

— Gracias.

— ¿Qué lo trae por acá?

— Tenia el día libre y quería estar un tiempo con mi hijo, hace mucho que no hablamos.

— Esta durmiendo, los domingos el siempre se levanta tarde, es su único día para dormir. Siéntese que ya lo voy a llamar.

Daiana no quería admitirlo pero la presencia de David le daba un poco de nervios. Golpeo suavemente la puerta del cuarto de Sebastián.

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Historia de dos IV

EDaiana Funerall despertador sonó, y siguió sonando mucho tiempo, hasta que se apago solo. Sebastián escucho los últimos ruidos por casualidad y logro levantarse. Preparo todo el desayuno y para despertar a Daiana, tuvo que insistir un rato. Desayunaron casi sin hablar, al final Sebastián trato de hablar algo.

— ¿Estas segura de querer ir?

Daiana agacho penosamente la cabeza, le costaba afirmarlo.

— Debo.

Sebastián acomodo todo rápido y los dos salieron. Daiana hoy no iría a trabajar.
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Historia de dos III

¡Sebastián, el desayuno esta listo!

— Está bien… cuando me levante voy… ¡decile que no se enfríe!

Daiana estallo de ira. Fue a la cocina y llenó una jarra con agua. Abrió la puerta del cuarto de Sebastián y le arrojó todo el contenido de la jarra.

— Te me levantas ahora y no me tomas más el pelo.

Sebastián no entendía absolutamente nada. Luego de que Daiana se fue cerrando bruscamente la puerta, se levantó y trató de apresurarse en secarse con las sabanas. Se cambió las ropas mojadas por unas secas y fue a tomar el desayuno.

— ¿Puedo saber qué te hice ahora?

No recibió respuesta

— Ahora tengo la excusa perfecta para cambiar las sábanas, hacía dos semanas que no lo hacía.

Daiana lo fulminó con la mirada y comprendió que debía callar un buen rato.

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