Demonios interiores, aislacion

Estoy caminando por la calle, yendo de mi casa a una panadería a comprar algo para acompañar con el mate. Son las 01:35 am de un día de semana y las calles están despejadas y tranquilas, como debe ser a esas horas. Estamos saliendo del invierno, así que hace algo de frío todavía.

Todos tenemos momentos difíciles en la vida, debido a circunstancias externas por lo general. Con “un momento difícil” no me refiero a algo enorme, también puede ser algo pequeño. Los hay de todos tipo, desde un trabajo que no se puede terminar, hasta un enorme problema personal que involucre varias personas.

Ante estos problemas la gente suele reaccionar de diferentes maneras. En mi caso, no se si por orgullo, ego, o no querer admitir los problemas… trato de resolver todo por mi cuenta. Comento los problemas, pero rara ves escucho realmente alguna opinión.

Lo curioso viene cuando comienza a complicarse mas aun, en estos casos suelo comenzar a excluir a las personas de mi alrededor, y aquí comienza mi proceso de aislación.

El circulo vicioso no termina cuando no tengo a nadie mas a quien excluir, en este punto comienzo a excluirme a mi mismo, ignorando lo que dice mi sentido común, ignorando lo que realmente deseo, actuando por puro impulso/instinto…. fregándola.

Detrás de la “high society”

Como algunos saben soy Barman, oficio que comencé por gustos personales y que termino en ser un trabajo extra para relajarme de mi trabajo habitual. Estar en este oficio me llevo a otro oficio que hago también para relajarme, mozo de eventos.

Trabajando tanto como Barman o mozo, uno se acostumbra a estar en eventos sociales que por lo general son casamientos y o cumpleaños. Siempre que llego soy nuevo en ese ambiente, la gente siempre rota también por lo que es frecuente que uno conozca al resto de grupo de trabajo el mismo día y luego no los vea nunca mas.

Lo curioso es lo que se ve en esos eventos, pero mucho mas curioso mas curioso es lo que no se ve, y lo realmente curioso es el contraste de todo.

En una punta tenemos el salón de fiesta y las personas que están allí, todas vestidas de gala para la ocasión, todo el lugar con una pulcritud y elegancia excelente. Los mozos y barman están vestidos acorde al evento y todo esta perfecto. Los invitados no verán mas que eso, y tampoco les importa conocer mucho, están ahí para divertirse, no pagaron y lo único que harán sera comer, tomar, aplaudir en los momentos que se pida eso y después bailar e irse a su casa a dormir.

Detrás de todo eso están los mozos y cocineros… y aquí esta lo escabroso del asunto. Uno puede pensar que la misma calidad de servicio ofrecida en el salón de fiesta esta también en la cocina, y no suele ser así.

En mis tiempo de mozo/barman he visto que se fume dentro de la cocina, que los mozos/ayudantes de cocina tomen las clásicas papa noisette, que están dentro de una caja de cartón, con las manos y la dejan en el plato del comensal, y demás etc similares. Todo eso se sirve y luego sale con una presentación impecable a la meza que le toque.

Una vez que los invitados comen, el plato regresa, y acá viene lo que mas me pone los pelos de punta.

Muchos platos regresan con la comida intacta, y esos platos se botan a la basura. Creo que todos en algún momento de nuestras vidas pasamos necesidades, y para mucha gente eso es frecuente, me pone de mal humor ver eso. Platos enteros de comida directo a la basura.

También he visto como la gente que esta detrás de esos eventos se lleva “souvenirs” a sus casas, restos de comida que sobraron por lo general, y como también engañan al cliente cobrando por servicios o productos que no se terminan brindando.

Todo esto suele ocurrir con frecuencia y en los lugares menos sospechados con los empleados menos probable, si están por contratar algún servicio de estos, tengan mucho cuidado, mientras tanto seguiré llenando su copa con la bebida que desee.

Demonios interiores, estructura

La espalda duele, los hombros mas que nada, es tensión acumulada de los últimos días. Los ojos arden y escribo estas lineas con los ojos cerrados, delante de la pc (prometo corregir antes de publicar), pero el ardor es una excusa, cuando estoy así tengo mas conexión con mi interior y puedo explorarme mejor. La noche esta lluviosa, todo el día estuvo así y el único sonido que hay aparte de la lluvia, es la radio y el golpeteo de mis dedos en el teclado (no soy muy suave con él).

Muchos de ustedes saben que soy programador, y no voy a hablar sobre código endemoniado (pero creanme que los hay), pero el oficio de uno dice mucho sobre uno.

Soy programador, es un trabajo algo estructurado, y ahí radica mi problema… soy demasiado estructurado.

Mi actos y mi toma de decisiones se basan en if anidados, hacer esto me condiciona mucho y me estructura en muchos sentidos. Si no ocurre algo, puedo esperar mucho tiempo hasta que eso ocurra para hacer lo que quería hacer.

Recuerdo que una vez había quedado con una chica a que me de clase de patinaje, tenia pensado ir con ella y nada, tomar eso como una primera cita; a esta chica la veía todos los días (o casi todos) en la facultad… la clase de patines nunca se llevo a cabo (ni se llevara), pero ya me había condicionado con eso, otras oportunidades se me presentación, pero yo seguía pensando en mi puta clase de patinaje. Ya me había estructurado.

Ese es uno de muchos ejemplos, recuerdo también cuando trabajaba de barman en un bar, estructurado para todo, y nunca conseguí nada con alguna chica de las que iban, creanme que ahí tenia para elegir.

Algunas veces logre romper esa estructura, pero la verborragia de cosas que salían de mi boca y los actos que hacia parecían de loco, tal ves ese sea el caos de la desestructuración y lo que evito a toda costa, incluso a costa de mi felicidad.

Ese es uno de mis tantos demonios interiores, estructuración, incluso para escribir estas lineas…