Historia de dos IX

El despertador no sonó. Daiana preparó todo el desayuno y usó una sola bandeja para llevar todo al cuarto de Sebastián.

Entró al cuarto, con el codo encendió la luz y se quedó parada observándolo dormir. Los pensamientos de la noche la volvieron a invadir y descubrió que era totalmente diferente al padre. Salió del trance, dejó la bandeja en el piso y caminó hacia él.

— Sebastián despertate. —Apoyó una mano en su hombro y lo empezó a mover— Despertate.

Abrió los ojos muy despacio y la vio con una extraña expresión en el rostro.

— Te dejo el desayuno, me voy a trabajar

Dio media vuelta y se fue. Sebastián desayunó, dejó la bandeja en el piso y siguió durmiendo hasta el mediodía.

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Sabiduría en el código de WordPress

Como casi todos saben, me dedico a programar. Es mi tarea generar código para que ustedes luego digan “Ah, que lindo que quedo el programa/aplicación/loquesea”. En esta tarea uno esta inmerso en código, algún pensaran que estamos locos por entender toda esa maraña de palabras aparentemente escritas en un idioma arcano de difícil aprendizaje, abstrayéndonos del mundo que nos rodea para meternos dentro del código.

La verdad es que es asi. Pero dentro de todo eso, también hay diversión. Como la que encontré en el código fuente de WordPress, su CMS para blogs predilecto. Este comentario se encuentra en 2 archivos /wp-inludes/functions.php y /wp-admin/includes/upgrade.php aquí abajo verán un extracto del primer archivo.

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Historia de dos VIII

El despertador sonó a la hora acostumbrada. Salió del cuarto y Daiana seguía durmiendo, por lo cual decidió hacerle una broma. Preparó el desayuno para los dos y una vez que lo terminó golpeó con fuerzas la puerta de su cuarto.

— ¡Daiana, levántate que llegas tarde a trabajar, me quedé dormido!

Los golpes la despertaron y las palabras retumbaron en su cabeza como si le arrojasen un vaso con agua fría. Saltó de la cama sin consultar ningún reloj, se cambió de ropa y salió toda despeinada con cara de preocupación.

Sebastián la vio y no logró contener una estrepitosa carcajada.

Daiana lo miró y no entendía de que se reía, una idea le cruzó la mente y consultó el reloj de la cocina, faltaba una hora para ir a trabajar, tiempo suficiente para desayunar e ir al trabajo.

Daiana enojada— ¡Hijo de…, te voy a asesinar!

Corrió hacia él enojada y comenzó a darle golpes en el pecho obligándolo a caer en el sillón. Se defendió como pudo sin tratar de pegarle.

— Para, te hice el desayuno.

— Y que me importa.

Le agarró las manos y la obligó a terminar la pelea por cansancio. Fue a desayunar con un poco de rencor que no duró demasiado.

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Historia de dos VII

El despertador sonó una sola vez, Sebastián no durmió en toda la noche y estuvo mirándolo, esperando a que comience a sonar. Se cambió y fue a la cocina a preparar el desayuno.

Despertador

Daiana siguió durmiendo y se levantó apresurada. Salió de su cuarto y vio a Sebastián preparando todo.

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Historia de dos VI

Llegó al cementerio, miró a su alrededor y vio el automóvil del padre estacionado cerca. Espero a que él saliera, pero no ocurrió, cruzó enfrente y compró un sencillo ramo de flores en una de las improvisadas florerías, siguió esperando e intentó observar a través de los vidrios polarizados del automóvil sin ningún resultado.

Buscó en su memoria algún recuerdo de su madre, pero encontró muy pocos. Una tarde de verano con sol radiante y brisa fresca, en el patio de su casa preparándose para almorzar afuera, está en la pileta salpicándola, ella se enoja con él y el padre que se ríe de la situación, ella toma una jarra con agua y se la arroja en la cara, pierde la sonrisa y se queda perplejo mientras ella se ríe de él. Uno de los pocos recuerdos que tiene de los tres juntos y casi el único en el que el padre se ríe.

Cruza hacia el cementerio con un ritmo tranquilo, entra y dobla hacia la izquierda.

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