Inglaterra, Londres, 1825

Era una calida mañana de (hoy) cuando mi señora madre comenzó a realizar para el mediodí­a asado al horno. No sabemos aun el motivo, pero a la hora comenzó a salir humo de allí­ dentro. Mientras nos preguntábamos y cuestionábamos acerca de eso (grasa que se cayó al fuego, o se prendieron fuego los fósforos que caen cuando se prende el horno), el humo seguí­a saliendo tranquilamente y se acumulaba en el techo, formando un lindo colchón aéreo de humo que decoraba la cocina/comedor.

En un intento de espantar al humo, mi señora madre encendió un ventilador de pie, junto con el de techo, a esto sumémosle que abrió todas las ventanas de la casa.

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Fox Mulder

Hace tiempo me dedico a la reparación de PC y siempre me suceden cosas que desafí­an la lógica y ciencia de las PC.

Mi historial de cosas “extrañas” es largo, y siempre tengo algo nuevo para contar, por eso decidó llamarme el “Fox Mulder” de la reparación, siempre me llegan cosas extrañas para reparar, pentium 1 que encienden cuando estas pensando en en un tenedor, placas madres que el bios no hace pip pip cuando no tiene memoria, placas de redes que funcionan con cierto cable y más casos que parecen fenómenos paranormales.

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El gato apostado en la heladera

Hace unos 5 dí­as mi abuela (por decisión de ella) fue a parar a un Geriátrico. Ella tenia un caniche mediano como compañero de todos los dí­as, y dicho caniche llamado Fido (Mi hermano le puso ese nombre tan feo) vino a vivir con nosotros.

En mi casa, hace como 3 años, mi señora madre adopto a un gato de la calle, luego de muchas deliberaciones el gato se pasó a llamar Pokemon, cariñosamente Poke, y como es un gato callejero no se lleva bien con los perros.

¿Se imaginan lo que sucedió en mi casa no? El Fido, acostumbrado a estar con gatos, quiere jugar con el Poke, mientras que el Poke, acostumbrado a matar perros, quiere NO jugar con el Fido.

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Dientuki’s born

Era un caluroso dí­a de diciembre de 19.. llegue, como todos los años, a la colonia de vacaciones pero esta tenia algo diferente, no era la colonia habitual a la cual solí­a ir. No recuerdo bien ni cuando, pero comenzaron a llamarme así por mis dientes, no es que tenga dos chicles como dientes pero a veces cuando me rí­o sobresalen un poco 🙁 . Era un sobrenombre extraño, y en el ínico lugar donde me llamaban así­ era ahí, así que no le di mucha importancia. Termino el verano y termino la colonia.

Al año siguiente volví a ir a esa misma colonia, resulta que éramos varios del año anterior que estábamos ahí­, por lo que seguían llamandome así­. No me molestaba, y siempre se redujo a un selecto grupo de personas que me llamaron así­. Durante el año tenia mi nombre verdadero y en el verano me llamaba Dientuki.

La vida siguiá su cauce normal, la colonia termino, y ya deje de ir a la colonia (estaba un poco grande ya). Termine el secundario y comencé la universidad.

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